3,2,1…ZODIACS!

mayo 5, 2009

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Por Jacobo Naya

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Corazón kurdo, voz de Aynur Dogan

marzo 22, 2009

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Poco se conoce de Aynur Dogan en España. Nacida en Mazgirt, una pequeña aldea en la provincia turca de Dersim, su familia llegó a Estambul en 1992, huyendo de las persecuciones a población kurda de la zona. Allí, Aynur comenzó a recibir clases de baglama, o laúd tradicional, instrumento que le acompañó en sus dos primeros discos para más tarde aceptar otro tipo de influencias. De los ritmos aleví, próximos a la doctrina chii, abrió su universo musical al Mediterráneo y a la colaboración con otros grupos turcos de renombre. En 2004 sedujo a Europa con un bello disco titulado Keçe kurdan (chica kurda),  y en 2005 llegó su consagración como gran artista internacional con Nûpel, disco repleto de canciones tradicionales kurdas y turcas que le llevó a ser portada del London Times.

Hecha la presentación de rigor, toca hablar de lo vivido y sentido en la sala Galileo Galilei el pasado jueves. El festival Ellas Crean volvía a estar a la altura ofreciendo una de las voces femeninas más reconocidas del panorama internacional.

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Comenzaban a jugar los instrumentos de la reducida banda de Aynur con su garganta. No hacía falta mantener los ojos abiertos para sentir el grito de las montañas del Kurdistán sobre el escenario. No les hacía falta, a ellos, el tener los ojos abiertos para sonar en armonía. Y por encima de todo, siempre, la voz de la señorita Dogan.

Cuando el djembé parecía golpearte el corazón, Aynur cantaba y te lo sanaba; cuando el flautista te dejaba encantado como a una serpiente, Aynur cantaba y te despertaba; cuando el violín rasgaba el aire, la garganta de Aynur sonaba e inundaba la sala. Acción reacción que te preparaba para los momentos finales en los que todos actuaban al unísono, haciendo imposible que las bocas quedaran cerradas. Aplausos, y vuelta al estado de embriaguez. Y por encima de todo, siempre, la voz de la señorita Dogan.

Y se animó a suplir al guitarrista tocando dos temas con su viejo conocido, el baglama. Y mientras los autóctonos nos mirábamos atónitos, el sector kurdo del público enloquecía. Y todo con la suavidad de los movimientos de las manos de Aynur. Y todo con la dulce agonía de los gritos de la tradición kurda, que quedará viva mientras la voz de esta sorprendente mujer de ojos negros siga sonando.

Por Santi Gimeno

Desde Estambul…”Con amor”

marzo 16, 2009

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Tres visiones de Estambul…

Estambul 1:

En el mundo despiadao de las ciudades, donde las grandes se comen a las pequeñitas, existen algunas antipáticas de manos cerradas -preguntas la hora y sientes que has pedido dinero- y otras amables, de brazos abiertos : “es que aquí no me siento extranjero”. Estambul es un tercer tipo; a Estambul llegas con los brazos cerrados y ella se encarga de abrirlos. Estambul enseña, con la mezcla y la experiencia. Te vuelca tu cabeza -más o menos amueblada- sobre la mesa y va tirando lo que no sirve: me mudó la experiencia al salón, el subconsciente a la cocina, el corazón a la terraza y la moral a la basura -de reciclaje, de reciclaje-. Ya sólo una idea permanece: La importancia de no juzgar. Así que un día en Estambul, para mí, debería ser un día sin adjetivos. Estambul, coño, es Estambul.

(tacos sí se permiten)

Una gaviota se pavonea sobre una chimenea del bloque de enfrente. Joder. Ya no hay despertador que valga para una casa sin persianas. Y aunque el Sol no me va a quitar las sábanas, tampoco me va a poner las tostadas. El frío ya entró por la noche dejando un recado, que las casas del centro no son para ahorrar en gas; que en el XIX los jerséis tenían otro punto y que aquí nieva al menos una semanita al año. Al menos, el suelo de madera tiene piedad de mis pies. En marcha.

Levantarse, desayunar. Una tostada con aceite de oliva, tomate y pepino cortaditos, quesito de oveja. Un té para empujar la vaca. Son las 8:55. La universidad empieza a las 9, y yo también, y los profesores. Pero un pacto de retraso a nivel nacional nos ampara.

Al salir el barbero de abajo me da los buenos días, me invita a té, a pelarme. Gracias, hoy no es el día. El quejío de algún artista rueda por la ventana hasta la calle. Fandango parece. Más abajo, los Gipsy Kings aúllan en el bar de la esquina, desde donde las gafas de los jubilados controlan la calle; con juegos de mesa, bebiendo, fumando, pasando el día. Con la rumbita y el fandango, alegran un poco el ambiente.

Por el camino, como cada mañana, paso por un parque para niños -con aparatos de gimnasio para exteriores-, un campo de fútbol sala y una gran avenida salpicada de edificios monumentales, construidos en lo que fue una orilla, ahora tapados por las naves del puerto, los bloques de viviendas y de oficinas; fruto de la “alegría de la construcción”, ahora en primera línea.

Entro a la universidad saludando al guarda: “Erasmus”. Paso por la cafetería a medio llenar de personas. Paso por talleres de grabado, de marionetas, de metal. La mayoría de los estudiantes son mujeres. Miro si hay alguien conocido, me paro a charlar, a preguntar cómo se esmalta, se suelda, se imprime, todas las artes están mezcladas, siempre se aprende algo nuevo. Un momento. ¿No tenía clase? Una vez es tarde, qué más da.

Antes de volver a casa, paro a comprar en el Día alguna cervecita para la cena….
Un momento, llegados a este punto. ¿Alguien cree que estoy en Turquía?

Estambul 2:

Estambul es una mujer con velo negro; pero también un hombre con minifalda.
Estambul es un bazar de especias; pero también un Día o un Carrefour.
Estambul es un chai y un anciano; pero también un cubata y un chulo.
Estambul no es templo, ni palacio, ni parlamento…
Estambul es colina y valle, ricos y pobres separados por una cuesta.
Estambul es la vida de perros y la octava del gato.
Estambul es un abrigo de visón, un collar de perlas; y treinta paquetes de pañuelos en la cartera.
Estambul es una silueta en curva, un cerco de policía y un cuadro de Ataturk.
Estambul es un actor sin techo, un vagabundo cantaor y un músico de performance…
Estambul es el mechero, y la zona de no fumadores.
Estambul no es Turquía, aunque en el extranjero, Turquía sea Estambul.

Estambul es Asia y Europa más allá de lo geográfico. No es Asia ni es Europa más allá de lo geográfico. Es geográfico y es Asia más allá de lo Europa. No es Europa y geográfico más Asia de lo allá. No es geográfico y Asia más allá de lo Europa.
¿Te queda claro? Verás Estambul.

Estambul 3:

Marca una equis en el suelo.
Recorta en trozos pequeños hojas de revistas…
Destroza a porrazos la vajilla,
Escupe
Si tienes peluca, arranca pelos y los echas.
Trozos de comida, plastelina, calcetines viejos, ralladura de lápiz.
Vuelca sobre el conjunto unos cuantos botes de pintura.
Vuelve a escupir,
La caja de los clips, también.
Botellas rotas, sirven.
Continúa hasta conseguir una montaña lo suficientemente heterogénea.

Una vez completo, llena la bañera una cuarta. Divide tu montón en dos partes. Viértelas separadas en la bañera.
Adorna con cáscaras de huevo, y palillos de dientes por encima.
Espera a que asiente.
Ya tienes una “instalación” sobre Estambul más que apañá.

Los días comienzan como acaban en todas las ciudades, aquí con gaviotas de dos continentes.

Por Ángel Vázquez

Alamedadosoulna no se aburre

marzo 8, 2009

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Una desenfrenada ronda de chupitos sobre el escenario provocó el primer salto de la noche en la Galileo. El grupo madrileño Alamedadosoulna volvió a sorprender con una mezcla de sonido, espectáculo y un especial tinte de locura.

Como presentación de su película recientemente estrenada  el grupo comenzó la actuación con una introducción instrumental que arrancó un baile que se prolongaría durante toda la noche.

La impresión de sentir diez instrumentos concentrados en tan poco espacio manejados por Juanjo (batería), Rebe (saxo), Sam (trompeta), Laura (teclado), Tuli (saxo), Sergio (guitarra), Rubén (guitarra), Gladys (saxo), Gorka (bajo) y Pacheco (trombón) no dejaron nada que desear a todo su público.

Sin volver la vista atrás Alamedadosoulna quiso dar a conocer sus últimos trabajos, poco conocidos por los asistentes. Sin embargo los diez músicos demostraron su fidelidad hacia esa mezcla de ska, reggae y y sonidos del Este que conforma ese estilo que tanto los caracteriza.

Tras un par de canciones surgió uno de los momentos clásicos de sus directos, la saxofonista y también vocalista Rebe deslumbró a toda la sala con su toque de soul cantando uno de los temas más conocidos de sus conciertos.

Cuando la aguja pequeña comenzó a acercarse a media noche toda la sala se convirtió en un gran patrio de recreo. El grupo movilizó a todo el público regalándoles unos recuerdos de la infancia con la recreación del juego “El escondite inglés” en el que participaron todos los instrumentistas y todos los asistentes al espectáculo. Tras una foto que marcó el final del juego la sesión continuó, ahora sí recordando su pasado, entrelazando canciones viejas, nuevas y bailes con el público.

Es imposible contar con los dedos de una mano las veces en la que estos músicos interactuaron con todos los allí presentes, un tránsito de subidas y bajadas del escenario calificó con una nota alta a estos maestros del directo.

En el momento en el que todos pensábamos que la noche no podía dar más de sí surgió el momento más original de todo el concierto, sobre una base de bajo, batería y multitud de apuestas, Tuli (el polifacético) presentó el combate entre la sección de viento y la sección eléctrica: “A la derecha, con 20 kg de peso, en representación de la sección de viento la saxofonista Rebe, a la izquierda, con 85 kg de peso, liderando el sector eléctrico, Rubén”. Pero el combate no llegó a las manos, sino que Rebe y Rubén embarcaron en búsqueda del pañuelo que les convertiría en ganadores. Sobre una lancha inchable, protegidos debidamente con su casco y sus rodilleras, los dos músicos se enfrentaron en una carrera sobre las cabezas de todos los espectadores que, boquiabiertos les hicieron avanzar sosteniéndolos con sus manos. La saxofonista fue la más veloz y convirtió en ganadores al grupo de viento, manteniendo un empate entre las dos secciones, ya que el día anterior el sector eléctrico había sido el ganador.

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A pesar de tanto derroche de originalidad el concierto continuó hasta la llegada de una actuación especial, Alamedadosoulna se retiró del escenario para dar paso al tema en solitario del vocalista y guitarrista Rubén (Rubi Durango) Sentado en el water. Con esto y junto a una versión por parte de todo el grupo de la canción Mambo 13 de Muchachito Bombo Infierno se acercaba el tan temido final.

Como era de suponer, los madrileños no podrían despedirse de una forma común, y con un divertido juego de malabarismos hicieron la presentación de todos los componentes.

Se despidieron con el famoso tema Camaleón dejando en el escenario lo poco que quedaba por ofrecer de su generosa actuación.

Una gran noche que hizo de la Galileo un verdadero templo de la música.

Por Gemma Fanjul y María Fernandez

Festival Ellas Crean: Russian Red, gone, play on

marzo 7, 2009

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El pasado Jueves, me llama por la tarde en mi viaje diario desde vallecas el responsable de Onda Mayor. “Jaco, tengo una cosa para ti: una invitación para Russian Red!”. Al principio no me lo creía. Habían colgado el sold out hacía una semana y tenía muchas ganas de volverla a ver en directo y escuchar sus cositas nuevas.

La última vez había sido en un festival en Coruña, la acústica de aquel sitio había sido horrible, era un festival, la gente a mi alrededor iba a su bola, hablaba…. Me había dado pena por ella y por el resto que sí queríamos disfrutar de los encantos de Lourdes. Esta vez, otro tipo de festival con motivo del próximo 8 e marzo, día de la mujer trabajadora, en el Círculo de Bellas Artes, ella sola.

Para los que no sabéis nada de esta joven de 23 años, os doy unas pequeñas notas para que os hagáis una idea y para que comprobéis después, el porqué de su éxito. Empieza colgando sus temas grabadas de una forma más o menos caseras, en su myspace (/russianready). El nombre, del color de su pintalabios. Visitas y más visitas…fans y fans…amigos cibernéticos y BOOM! Se hace la protagonista del mundo indie español con su disco “I Love Your Glasses”. Nombre que coge en motivo de las lentes de su compañero Brian Hunt. Gafapastas para todos!!!

Pregunto, una vez allí, por las condiciones para los fotógrafos, “un par de canciones y sin flash”, un clásico. El caso es que me posiciono en segunda fila. Veo a varios fotógrafos hablando con el tipo de seguridad que no les deja pasar…después de mucho pelear lo consiguieron, pero el recital ya había empezado. Yo ya estaba en mi estado de shock, y con el dedo en el disparador de la cámara.

Salió acompañada de Charlie Bautista, como “hombre orquesta” (teclado, ukelele, batería y un gracioso xilófono) y de Manuel Cabezalí que una vez más le acompaña con su a la guitarra. Ellos hacen que las canciones de Lourdes lleguen  a otro nivel y que no puedan caer en el pozo de la clásica cantautora con voz espléndida. Nos deleitó con temas del disco como “No Past Land”, “Walls Are Tired”, “Gone, Play On”, “Nice Thick Feathers” y los grandes “Cigarretes” y “They don´t believe”. Que con poquitas cosas nuevas nos dejaron sin habla a todo el Salón.

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Entonces, entre aplausos, se armó de valor y tímidamente nos adelantó “esta es nueva”.Me concentro para intentar analizarla, escucharla, entenderla…pero no tardo en volver a encandilarme. Una canción algo más rápida, con notables voces masculinas, rasgueo, una melodía genial que recordaba a alguna canción acústica de los tardíos sesenta, una delicia. Pero, se va el sonido un segundo. Como profesionales, siguen, pero, menuda cara se le quedó a la pobre…justo en la nueva.

Lourdes anuncia el final del concierto y Charlie comienza a tocar, ella a cantar pero de repente se queda a capella. Le mira, lo miramos, se calla y empezamos a aplaudir. Bautista le da una calada tranquila a su cigarro. Hace un gesto para involucrar al público. Volvemos a las palmas. Disfruta del final del cilindro incandescente. Vuelve a poner la oreja. Silbo. Lo repite. Silbo más fuerte. Y otra vez más. Esta última se une más gente del fondo de la sala con otros silbidos y aplausos que se contagian terminando en lo que quería el músico: una gran ovación. Tiene lo que quiere y empieza otra vez con la fenomenal versión de “I´m sorry” de Brenda Lee.

Aplausos finales, vuelve para darnos una “Take me further” una historia de amor o desamor, que nos cuenta que si están lejos el no es nada, si están lejos ella no es nada….y lo canta, con mucho sentimiento que su dulce voz y sus pequeños dedos nos lo permiten dilucidar y disfrutar.

El viaje ha durado una hora, una pena, quiero más porque si ellas crean, yo creo.

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Por Jacobo Naya.

The Chain Gang: “Sam Cooke está hoy con nosotros!”

febrero 24, 2009

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El viernes treinta del pasado mes de Enero la sala El Sol nos volvió a abrir sus puertas y nos invitó a una verdadera fiesta. Sé que ha sido hace un tiempo, y desde aquí pido disculpas por la tardanza, pero los exámenes me han robado todo el tiempo desde entonces. Pero el estudio fue menos duro con una banda sonora de gospel-soul de los 60 de la mano del “arquitecto de las melodías”, Sam Cooke.

Lo primero, el grupo, “The Chain Gang”. Cogen el nombre de una canción del cantante, compositor y productor gospel (antes mencionado) Sam Cooke. Se compone de los miembros de The Right Ons  (Álvaro, voz; Rams, batería; Utah, bajo y Rafa a la guitarra) como base rítmica y musical que dan apoyo a los Diamond Dogs que se unen con saxo, trombón , teclado y voz. Los Bellrays pone su magnífica cantante (Lisa Kekaula) y su guitarra (Bob Vennum) para hacer de este cóctel un explosivo. Y es Glen Anthony Henry el que da la mecha para que podamos disfrutar todos de los fuegos artificiales.

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Había visto el cartel de celebración de la sala y ponían junto a The Chain Gang “Miembros de Right Ons”, entonces decidí mandarle un mensaje a Álvaro el cantante de los TRO para ver en que consistía y si iba a estar él. Su contestación fue  “…sí el 30 andaré por ahí para rendir homenaje al gran Sam, anímate, nos lo vamos a pasar bien.” ¿Sam? Bueno, promete, nos lo vamos a pasar bien, voy.

Me entero ese mismo día que Sam, es Sam Cooke (cantante gospel de los sesenta que revolucionó en solitario al hacer traspasar su canciones de todos los prejuicios entre negros y blancos de la época). Me vinieron a la mente dos canciones, “Twistin´all night” y “You Send Me“. Me parecieron un poco lentitas pero luego resultaron ser más rockeras de lo esperado.

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Llego pronto y entro en la sala todavía vacía. Escojo el que creí que era el mejor sitio para sacar la cámara (me di cuenta después que estaba demasiado en el medio, cosas de novatos). Pasados los diez minutos dos fotógrafos situados a  mi lado comentan entre ellos que ya no hay entradas y veo como en la mítica escalera de El Sol desciende una cascada de gente, sin mucha prisa pero con mucho agobio. Se nota ya el calor, el ambiente de la expectación. Mientras los encargados de cuidar a los artistas colocan toallas y aguas varias a mano. Entonces, empieza el recital, y menudo recital.

Pondré algunos títulos de canciones que tocaron y que realmente me llegaron, tuve en su día la lista, pero se me olvidó hacerle una instantánea. Para mi suerte y la de los curiosos o nostálgicos, os diré que la gran parte de set list de aquel día se recoge en el disco The Man And His Music – Sam Cooke. En él están títulos como “I’ll Come Running Back to You“, el romántico éxito “You Send Me“, la canción que da título a este conjunto de grandes músicos “Chain Gang“. La atrevida y en su día bien llevada al directo “Only Sixteen“. Coreamos en “Wonderful world” y en “Yeah Man“. Temas como “Another Saturday Night“. “Having a Party” o el archiconocido “Twistin’ the Night Away” hicieron bailar a un incansable público que pedía que no se acabara la noche.

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No se si habéis tenido la suerte de escuchar canciones de este disco. Si es así, cogedlas, hacedlas más rápidas y más roqueras y tendréis un poco de lo aconteció aquella noche. Si todavía no te ha picado la curiosidad y no as puesto nada en Google, te diré que fue una fiesta para bailar. Las grandes voces que había en el escenario apoyados por un grupo de músicos de lujo. Pasaron las canciones del “gran Sam”, de un gospel de misa afro americana (que no es decir poco), a un nivel más alto dándoles una pizca de rock&soul que proporcionaba la perfecta dosis de adrenalina para que tus pies se movieran solos desde el “One,Two,Three,Four..” que marcaba Rams, desde la batería para comenzar la siguiente canción.

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Fue toda una revolución cuando la maravillosa e imponente Lisa Kekaula (Bellrays) empezó a cantar “Shake“, menuda voz. Después de salir del impacto primerizo la gente cantaba, bailaba, la Sala El Sol al unísono me pedía que dejara la cámara a un lado y que me pusiera a bailar. Así hice. Ya tenía fotos. Ese espectáculo había que disfrutarlo plenamente.

Espero que después de esta parrafada, el video y las fotos, os hagáis una pequeña idea de lo que fue, en boca de algunos presentes de la sala, “el mejor concierto de este año”. Yo no me atrevería a decir tanto, pero si puedo afirmar que era la fiesta de cumpleaños que El Sol se merecía.

Por Jacobo Naya

Julia: el arte de interpretar sobre una historia vacía

febrero 24, 2009

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Ya en la sala, esperando a que empezase la película, estaba dando sorbos cortos a mi chocolate del Starbucks mientras viejos sin criterio se quejaban de la larga duración del film y se sentaban haciendo ruido una vez iniciada la proyección. Yo no paraba de repetir para mí mismo que la duración de la película no determina para nada su valor artístico o narrativo y que ésta podría gustarme. Estaba equivocado. Les doy toda la razón a aquellos señores impertinentes que no se fiaban del poder de captación de “Julia” para mantenerte en tensión durante casi dos horas y media.

La historia empieza bien, una Tilda Swinton espectacular. Julia, una mujer desastrosa, borracha y juerguista que no sabe qué es lo que quiere. Solo necesita beber y salir de fiesta para olvidar su amarga vida, lo que le lleva a ser despedida y embarcarse en una aventura de líos y enredos al más típico estilo del thriller hollywoodiense, pero sin la policía persiguiéndola y todo mucho más lento, mucho más cutre. Una vez finalizada la escueta presentación del personaje, la propuesta de una desconocida de secuestrar a su propio hijo desconcierta tanto a la propia Julia como al espectador. Aún así, vemos como Julia sigue siendo la misma: inestable, temblorosa e insegura pero muy potente y sobre todo creíble.

Julia huye con el niño hacia ningún sitio y es entonces cuando comienza la trillada relación secuestrador malhumorado, grosero y brusco que acaba encariñándose del niño secuestrado asustado y maleducado a ratos. Pero hasta llegar hasta ahí hay que soportar el grueso de la historia y tragarnos diálogos vacíos que no aportan nada. Llega un momento en el que el desarrollo de los acontecimientos carece totalmente de interés y sólo estás pensando en que aparezca una escena en la que Tilda Swinton se pueda lucir con ese gran personaje que está interpretando. Porque Julia es el alma de la película, e independientemente del objetivo que Zonca quiso alcanzar, la trama se queda en simple anécdota ante el arrollador personaje de Julia. Éste sólo pierde algo de credibilidad en algunos momentos puntuales donde el nerviosismo se convierte sin ningún sentido en coraje o la acertada medida de expresiones se excede pasando a sobreactuación.

Por lo demás, Tilda Swinton, ganadora de un Oscar por “Michael Clayton”, construye en Julia a una mujer fílmicamente verosímil con sus propios actos, y logra que el espectador ansíe más discusiones coléricas o situaciones que la coloquen en extremis para poder ver hasta donde puede llegar, qué niveles de histerismo y locura es capaz de conseguir. Y, sin duda, hay todo esto, pero en detrimento de la historia en su conjunto, ya que todo deja de seguir un patrón, y la verosimilitud de Julia contrasta con lo poco creíble que se hace la película, especialmente desde que llegan a un estereotipado México, donde ya todo deja de ser como era y se forja una nueva historia que lleva dentro la precedente. Pero este nuevo estadio, en vez de cerrar cabos sueltos y unir incógnitas, dispersa los elementos con que ya contábamos y crea una segunda trama divergente que provoca incluso un menor interés que la anterior.

Como valor creativo, de diseño y construcción de una mujer desesperada y fuera de sí en cada instante, Tilda Swinton merece el Oscar a la mejor actriz muy por encima de Kate Winslet o Meryl Streep. Lo curioso no es el hecho de que ni siquiera estuvo nominada, sino que no se ha llevado todavía ningún galardón, a la espera de los premios César franceses en los que está nominada a mejor actriz. Por lo demás, el mal sabor de boca que la película me pudo causar no llego a ser tanto pues las expectativas no eran muy altas; todo lo contrario que con Julia, porque el personaje me sorprendió para bien por todo lo que abarca y simboliza. Lástima que la historia no estuviese a su altura. Otra cosa, esperemos que los festivales y demás certámenes de cine hagan justicia con Tilda Swinton.

Por Álex Fernández

The Dubliners al fin en Madrid

febrero 20, 2009

Lo bueno se hace esperar, en este caso han sido cuarenta y siete años. Madrid ha podido, al fin, disfrutar de The Dubliners. Puntuales con su cita  en la Galileo el grupo irlandés llenó la sala de pletóricos fans que llevaban “demasiado tiempo esperando” según alguno de los presentes.

Resultó complicado para el grupo atender a todas las peticiones de las canciones ante un repertorio tan amplio, pero nadie quedó insatisfecho después de más de dos horas de concierto. Lo sorprendente fue su aguante físico, puesto que ya no son unos chavales, mantuvieron el tipo sin fallar en una sola nota sus frenéticos ritmos celtas. También es cierto que durante la actuación, las necesidades fisiológicas de algunos obligaron a retirarse al lavabo durante unos minutos.

Nadie quedó insatisfecho, pese a la mala organización de la sala para colocar al público. Y es que la diferencia entre entradas con derecho a asiento y entradas de pie, hace que las segundas dificulten el espectáculo al público sentado. Aparte de esta pequeña incomodidad para algunos, todos disfrutaron coreando las clásicas canciones de The Dubliners.

El portavoz del grupo, John Sheahan, chapurreó algunas frases en castellano que hicieron al público desternillarse con sus errores gramaticales y terrible acento español.

Con el público en el bolsillo, coreando las letras, quisieron recordar a uno de los miembros míticos de la formación, Luke Kelly, quién hizo que pasasen de llamarse “El grupo de Ronie Drew” a ser The Dubliners. Entre un público mayoritariamente nacional, destacó un grupo de irlandeses que no quisieron dejar escapar la oportunidad de homenajear a Kelly postumamente.

Barney McKenna, el único superviviente de los inicios de la banda, tuvo su momento de gloria cuando deleitó al respetable con su banjo. Pese a su edad, no dejó de mostrarse irónico con un público que sufrió para entender su marcado acento irlandés.

El momento más emotivo del concierto fue cuando recordaron al reciente fallecido fundador del grupo, Ronie Drew. Quién pasó a mejor vida el pasado agosto y a quién el grupo le ofreció un bello poema en su memoria.

Tras los momentos emotivos, el grupo no se quiso ir sin dar lo mejor de sí y lo hizo interpretando dos de los grandes temas del folk internacional como son Molly Malone y Whiskey in the Jar estaban aún en el tintero. The Dubliners se hizo de rogar, pero finalmente ofreció estas dos perlas en forma de notas para los presentes que corearon al unísono y con cierta exaltación de la amistad, “There’s whiskey in the jar”…

Más de música india

febrero 20, 2009

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Por si a alguien le ha picado el gusanillo de la música india el viernes 27 de Febrero hay un concierto de Ananta Vishnu en Aula 11. Se trata de una fusión de estilo sacro y folklórico creado con tabla, dolac, sitar, silruba, santur y percusión. Os animo a sumergiros en la intemporalidad de la música sagrada. http://www.aula11.com/

Música clásica india en Aula 11

febrero 18, 2009

El  31 de Enero disfrutamos de un concierto de música clásica india en “aula 11”,  Niraj Kumar nos deleitó con su tabla, Ido Segal con su Hansa Veena y Carlos Guerra al Bansuri.

Aula 11″ es uno de mis espacios favoritos del centro de Madrid. Es una asociación cultural situada en la plaza de Tirso de Molina, 8 y ofrecen todo tipo de actividades alternativas, complementarias, de formación y relacionadas con el crecimiento personal.
Yo, particularmente, trato de no perderme ninguna Jam Session, pero en “Aula 11” podemos encontrar todo tipo de encuentro musical, teatral, performance, etc. Si queréis obtener más información visitad la página www.cineaula11.wordpress.com.

Para mi la experiencia de escuchar a unos músicos como estos es inigualable, la detencion del tiempo, la elevación de la conciencia y del espíritu a altísimos niveles. Una atmosfera mágica irradia de sus instrumentos, el silencio casi no existe y cuando los hace toma una presencia de montaña. La melodía te conduce por un pasillo dorado que nunca termina.
Es como una cortina de humo en la que flotas escuchando, que parece poder soltarte en cualquier momento, pero desde el comienzo de un Raga hasta su fin no vuelves a la tierra. Un viaje con los ojos cerrados.
El Raga es una música improvisada que depende totalmente de la escucha de los músicos y e su sentir del presente, es una música para los dioses, algo efímero, sagrado.

Acerca del Raga

En la música clásica de la India, Pakistán y Bangladesh, los raga son esquemas melódicos de improvisación, basados en una colección dada de notas (generalmente de cinco a siete) y patrones rítmicos característicos.

Rāga (en sánscritorāga” (masc.) significa literalmente “color” o “modo, estado de ánimo”) y (en tamil rāgam en música carnática) se refieren a los modos melódicos empleados en la música clásica india. En la música de la India, se basa en una serie de cinco notas musicales o más, sobre las cuales se fundamenta una melodía. En la tradición musical india, los raga se interpretan según la hora del día y la estación del año. La música clásica india siempre se compone según un determinado raga..

Tres mil años a.c. el desarrollo de la música en India, ya constituía una importante práctica para llegar a distintos estados de conciencia de la mente, los cuales son atraídos por diferentes vibraciones de ” NADA” , el sonido inteligible. Esto significa que algunas composiciones de son específicas para diferentes horas del día o para invocar diversos estados de la conciencia y sentimientos. Nuestra mente reacciona de forma diferente en diversos horarios y a diversas ondas sonoras.

La música puede ser placentera, interesante e inspirarnos y evocar, una práctica espiritual interna. Así, la mente puede ser sintonizada en finas vibraciones y preparada para trascender hacia el ” NADA”.
De este modo, el ” NADA” es la música del Universo, que nace en el interior de nosotros mismos y nos introduce en un camino de evocación y sentimientos.

En esta página podréis encontrar Ragas: www.kksongs.org/raga/list/sivaranjani.html

Por Alejandro Conesa