Archive for the ‘Cine’ Category

Benditos Basterdos

septiembre 22, 2009

malditos-bastardos-posterPor Carlos Garcia Moreno-Torres

(more…)

Julia: el arte de interpretar sobre una historia vacía

febrero 24, 2009

julia-cartel1

Ya en la sala, esperando a que empezase la película, estaba dando sorbos cortos a mi chocolate del Starbucks mientras viejos sin criterio se quejaban de la larga duración del film y se sentaban haciendo ruido una vez iniciada la proyección. Yo no paraba de repetir para mí mismo que la duración de la película no determina para nada su valor artístico o narrativo y que ésta podría gustarme. Estaba equivocado. Les doy toda la razón a aquellos señores impertinentes que no se fiaban del poder de captación de “Julia” para mantenerte en tensión durante casi dos horas y media.

La historia empieza bien, una Tilda Swinton espectacular. Julia, una mujer desastrosa, borracha y juerguista que no sabe qué es lo que quiere. Solo necesita beber y salir de fiesta para olvidar su amarga vida, lo que le lleva a ser despedida y embarcarse en una aventura de líos y enredos al más típico estilo del thriller hollywoodiense, pero sin la policía persiguiéndola y todo mucho más lento, mucho más cutre. Una vez finalizada la escueta presentación del personaje, la propuesta de una desconocida de secuestrar a su propio hijo desconcierta tanto a la propia Julia como al espectador. Aún así, vemos como Julia sigue siendo la misma: inestable, temblorosa e insegura pero muy potente y sobre todo creíble.

Julia huye con el niño hacia ningún sitio y es entonces cuando comienza la trillada relación secuestrador malhumorado, grosero y brusco que acaba encariñándose del niño secuestrado asustado y maleducado a ratos. Pero hasta llegar hasta ahí hay que soportar el grueso de la historia y tragarnos diálogos vacíos que no aportan nada. Llega un momento en el que el desarrollo de los acontecimientos carece totalmente de interés y sólo estás pensando en que aparezca una escena en la que Tilda Swinton se pueda lucir con ese gran personaje que está interpretando. Porque Julia es el alma de la película, e independientemente del objetivo que Zonca quiso alcanzar, la trama se queda en simple anécdota ante el arrollador personaje de Julia. Éste sólo pierde algo de credibilidad en algunos momentos puntuales donde el nerviosismo se convierte sin ningún sentido en coraje o la acertada medida de expresiones se excede pasando a sobreactuación.

Por lo demás, Tilda Swinton, ganadora de un Oscar por “Michael Clayton”, construye en Julia a una mujer fílmicamente verosímil con sus propios actos, y logra que el espectador ansíe más discusiones coléricas o situaciones que la coloquen en extremis para poder ver hasta donde puede llegar, qué niveles de histerismo y locura es capaz de conseguir. Y, sin duda, hay todo esto, pero en detrimento de la historia en su conjunto, ya que todo deja de seguir un patrón, y la verosimilitud de Julia contrasta con lo poco creíble que se hace la película, especialmente desde que llegan a un estereotipado México, donde ya todo deja de ser como era y se forja una nueva historia que lleva dentro la precedente. Pero este nuevo estadio, en vez de cerrar cabos sueltos y unir incógnitas, dispersa los elementos con que ya contábamos y crea una segunda trama divergente que provoca incluso un menor interés que la anterior.

Como valor creativo, de diseño y construcción de una mujer desesperada y fuera de sí en cada instante, Tilda Swinton merece el Oscar a la mejor actriz muy por encima de Kate Winslet o Meryl Streep. Lo curioso no es el hecho de que ni siquiera estuvo nominada, sino que no se ha llevado todavía ningún galardón, a la espera de los premios César franceses en los que está nominada a mejor actriz. Por lo demás, el mal sabor de boca que la película me pudo causar no llego a ser tanto pues las expectativas no eran muy altas; todo lo contrario que con Julia, porque el personaje me sorprendió para bien por todo lo que abarca y simboliza. Lástima que la historia no estuviese a su altura. Otra cosa, esperemos que los festivales y demás certámenes de cine hagan justicia con Tilda Swinton.

Por Álex Fernández

Entre les murs (La clase): una lección de humanidad

enero 31, 2009

entre-les-murs

He aquí una paradoja. A pesar de tratarse de un filme intensamente realista y objetivo, me veo incapaz de hacer una crítica desde un punto de vista estrictamente empírico y observacional. Porque lo que de verdad llama la atención no es lo que se muestra, sino lo que se omite, lo que hace que se diferencie de todas las demás películas que han intentado abordar esta temática con la mala suerte de tropezar con el odioso escollo del estereotipo o la reducción del relato en banalidad.

Por lo tanto, “Entre les murs” NO centra su discurso en valores éticos o morales, sino que se posiciona en un segundo nivel de neutralidad, NO crea una dicotomía de buenos y malos ni introduce personajes maniqueos y manidos, sino que alcanza una correcta distribución de caracteres de los que no se duda en ningún momento de su veracidad, NO necesita una continua justificación de las acciones de los personajes ni ahonda con empalago en sus sentimientos, sino que los presenta a lo lejos, e incluso da la sensación de que es el propio personaje quien decide su destino y se da a conocer hasta el punto que el mismo desea; NO posee la absurda desviación típica hacia el suceso, sin más motivo que el impacto o la sorpresa en el espectador, sino que, a semejanza con la vida, no le importa resaltar momentos aparentemente superfluos o sin importancia, que sin darnos cuenta forman el núcleo y la esencia de la película, es decir, su mayor atributo y no su punto débil, como se podría pensar.

Quizás, la mayor destreza de Cantet haya sido saber huir a tiempo de la esquematización de la realidad y abandonarse a la arbitrariedad de los objetos y las personas, conseguir la tan buscada inverosimilitud en relación con el “otro cine social”-si a esto se le puede calificar de tal-. Nos encontramos ante una serie de prototipos de cualquier clase media-el listillo, el empollón, los alborotadores que se sientan al fondo, las chicas que vacilan al profesor, la representación de diferentes etnias- que bien podemos identificar en cualquier otro filme similar, pero la diferencia entre éste y todos los demás reside por un lado en la naturalidad con que avanza la acción, y por otro en la total inexistencia de un fin, de un afán por demostrar algo, por defender una posición que acaba siendo ridiculizada. No olvidar tampoco su cuidada estética descuidada de primeros planos cortos y cámara en mano, imprescindible tanto como una medida de distinción como para lograr una cercanía, una intimidad que hace a la historia lo que es y viceversa.

De su sencillez radica su complejidad, pues no es en el momento del visionado sino media hora después de su finalización cuando se presentan múltiples formas de digestión: como documental que retrata una serie de conductas sociales, como ventana objetiva abierta al mundo que nos rodea, como crítica ácida hacia la sociedad. Sin duda por todo esto ganó la palma de oro en Cannes,-unido a la predilección de unos años para acá de este certamen por el “cine social” con pocos medios-y está nominada al Oscar a la mejor película extranjera, pero yo me pregunto una y otra vez si todas estas interpretaciones son necesarias. Más allá de todo esto, “Entre les murs”, al igual que “La Soledad”, es una buena muestra de cómo el cine deja de ser cine para convertirse en realidad.

Por Álex Fernández

El director, Laurent Cantet

El director, Laurent Cantet