Archive for 22 marzo 2009

Corazón kurdo, voz de Aynur Dogan

marzo 22, 2009

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Poco se conoce de Aynur Dogan en España. Nacida en Mazgirt, una pequeña aldea en la provincia turca de Dersim, su familia llegó a Estambul en 1992, huyendo de las persecuciones a población kurda de la zona. Allí, Aynur comenzó a recibir clases de baglama, o laúd tradicional, instrumento que le acompañó en sus dos primeros discos para más tarde aceptar otro tipo de influencias. De los ritmos aleví, próximos a la doctrina chii, abrió su universo musical al Mediterráneo y a la colaboración con otros grupos turcos de renombre. En 2004 sedujo a Europa con un bello disco titulado Keçe kurdan (chica kurda),  y en 2005 llegó su consagración como gran artista internacional con Nûpel, disco repleto de canciones tradicionales kurdas y turcas que le llevó a ser portada del London Times.

Hecha la presentación de rigor, toca hablar de lo vivido y sentido en la sala Galileo Galilei el pasado jueves. El festival Ellas Crean volvía a estar a la altura ofreciendo una de las voces femeninas más reconocidas del panorama internacional.

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Comenzaban a jugar los instrumentos de la reducida banda de Aynur con su garganta. No hacía falta mantener los ojos abiertos para sentir el grito de las montañas del Kurdistán sobre el escenario. No les hacía falta, a ellos, el tener los ojos abiertos para sonar en armonía. Y por encima de todo, siempre, la voz de la señorita Dogan.

Cuando el djembé parecía golpearte el corazón, Aynur cantaba y te lo sanaba; cuando el flautista te dejaba encantado como a una serpiente, Aynur cantaba y te despertaba; cuando el violín rasgaba el aire, la garganta de Aynur sonaba e inundaba la sala. Acción reacción que te preparaba para los momentos finales en los que todos actuaban al unísono, haciendo imposible que las bocas quedaran cerradas. Aplausos, y vuelta al estado de embriaguez. Y por encima de todo, siempre, la voz de la señorita Dogan.

Y se animó a suplir al guitarrista tocando dos temas con su viejo conocido, el baglama. Y mientras los autóctonos nos mirábamos atónitos, el sector kurdo del público enloquecía. Y todo con la suavidad de los movimientos de las manos de Aynur. Y todo con la dulce agonía de los gritos de la tradición kurda, que quedará viva mientras la voz de esta sorprendente mujer de ojos negros siga sonando.

Por Santi Gimeno

Desde Estambul…”Con amor”

marzo 16, 2009

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Tres visiones de Estambul…

Estambul 1:

En el mundo despiadao de las ciudades, donde las grandes se comen a las pequeñitas, existen algunas antipáticas de manos cerradas -preguntas la hora y sientes que has pedido dinero- y otras amables, de brazos abiertos : “es que aquí no me siento extranjero”. Estambul es un tercer tipo; a Estambul llegas con los brazos cerrados y ella se encarga de abrirlos. Estambul enseña, con la mezcla y la experiencia. Te vuelca tu cabeza -más o menos amueblada- sobre la mesa y va tirando lo que no sirve: me mudó la experiencia al salón, el subconsciente a la cocina, el corazón a la terraza y la moral a la basura -de reciclaje, de reciclaje-. Ya sólo una idea permanece: La importancia de no juzgar. Así que un día en Estambul, para mí, debería ser un día sin adjetivos. Estambul, coño, es Estambul.

(tacos sí se permiten)

Una gaviota se pavonea sobre una chimenea del bloque de enfrente. Joder. Ya no hay despertador que valga para una casa sin persianas. Y aunque el Sol no me va a quitar las sábanas, tampoco me va a poner las tostadas. El frío ya entró por la noche dejando un recado, que las casas del centro no son para ahorrar en gas; que en el XIX los jerséis tenían otro punto y que aquí nieva al menos una semanita al año. Al menos, el suelo de madera tiene piedad de mis pies. En marcha.

Levantarse, desayunar. Una tostada con aceite de oliva, tomate y pepino cortaditos, quesito de oveja. Un té para empujar la vaca. Son las 8:55. La universidad empieza a las 9, y yo también, y los profesores. Pero un pacto de retraso a nivel nacional nos ampara.

Al salir el barbero de abajo me da los buenos días, me invita a té, a pelarme. Gracias, hoy no es el día. El quejío de algún artista rueda por la ventana hasta la calle. Fandango parece. Más abajo, los Gipsy Kings aúllan en el bar de la esquina, desde donde las gafas de los jubilados controlan la calle; con juegos de mesa, bebiendo, fumando, pasando el día. Con la rumbita y el fandango, alegran un poco el ambiente.

Por el camino, como cada mañana, paso por un parque para niños -con aparatos de gimnasio para exteriores-, un campo de fútbol sala y una gran avenida salpicada de edificios monumentales, construidos en lo que fue una orilla, ahora tapados por las naves del puerto, los bloques de viviendas y de oficinas; fruto de la “alegría de la construcción”, ahora en primera línea.

Entro a la universidad saludando al guarda: “Erasmus”. Paso por la cafetería a medio llenar de personas. Paso por talleres de grabado, de marionetas, de metal. La mayoría de los estudiantes son mujeres. Miro si hay alguien conocido, me paro a charlar, a preguntar cómo se esmalta, se suelda, se imprime, todas las artes están mezcladas, siempre se aprende algo nuevo. Un momento. ¿No tenía clase? Una vez es tarde, qué más da.

Antes de volver a casa, paro a comprar en el Día alguna cervecita para la cena….
Un momento, llegados a este punto. ¿Alguien cree que estoy en Turquía?

Estambul 2:

Estambul es una mujer con velo negro; pero también un hombre con minifalda.
Estambul es un bazar de especias; pero también un Día o un Carrefour.
Estambul es un chai y un anciano; pero también un cubata y un chulo.
Estambul no es templo, ni palacio, ni parlamento…
Estambul es colina y valle, ricos y pobres separados por una cuesta.
Estambul es la vida de perros y la octava del gato.
Estambul es un abrigo de visón, un collar de perlas; y treinta paquetes de pañuelos en la cartera.
Estambul es una silueta en curva, un cerco de policía y un cuadro de Ataturk.
Estambul es un actor sin techo, un vagabundo cantaor y un músico de performance…
Estambul es el mechero, y la zona de no fumadores.
Estambul no es Turquía, aunque en el extranjero, Turquía sea Estambul.

Estambul es Asia y Europa más allá de lo geográfico. No es Asia ni es Europa más allá de lo geográfico. Es geográfico y es Asia más allá de lo Europa. No es Europa y geográfico más Asia de lo allá. No es geográfico y Asia más allá de lo Europa.
¿Te queda claro? Verás Estambul.

Estambul 3:

Marca una equis en el suelo.
Recorta en trozos pequeños hojas de revistas…
Destroza a porrazos la vajilla,
Escupe
Si tienes peluca, arranca pelos y los echas.
Trozos de comida, plastelina, calcetines viejos, ralladura de lápiz.
Vuelca sobre el conjunto unos cuantos botes de pintura.
Vuelve a escupir,
La caja de los clips, también.
Botellas rotas, sirven.
Continúa hasta conseguir una montaña lo suficientemente heterogénea.

Una vez completo, llena la bañera una cuarta. Divide tu montón en dos partes. Viértelas separadas en la bañera.
Adorna con cáscaras de huevo, y palillos de dientes por encima.
Espera a que asiente.
Ya tienes una “instalación” sobre Estambul más que apañá.

Los días comienzan como acaban en todas las ciudades, aquí con gaviotas de dos continentes.

Por Ángel Vázquez

Alamedadosoulna no se aburre

marzo 8, 2009

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Una desenfrenada ronda de chupitos sobre el escenario provocó el primer salto de la noche en la Galileo. El grupo madrileño Alamedadosoulna volvió a sorprender con una mezcla de sonido, espectáculo y un especial tinte de locura.

Como presentación de su película recientemente estrenada  el grupo comenzó la actuación con una introducción instrumental que arrancó un baile que se prolongaría durante toda la noche.

La impresión de sentir diez instrumentos concentrados en tan poco espacio manejados por Juanjo (batería), Rebe (saxo), Sam (trompeta), Laura (teclado), Tuli (saxo), Sergio (guitarra), Rubén (guitarra), Gladys (saxo), Gorka (bajo) y Pacheco (trombón) no dejaron nada que desear a todo su público.

Sin volver la vista atrás Alamedadosoulna quiso dar a conocer sus últimos trabajos, poco conocidos por los asistentes. Sin embargo los diez músicos demostraron su fidelidad hacia esa mezcla de ska, reggae y y sonidos del Este que conforma ese estilo que tanto los caracteriza.

Tras un par de canciones surgió uno de los momentos clásicos de sus directos, la saxofonista y también vocalista Rebe deslumbró a toda la sala con su toque de soul cantando uno de los temas más conocidos de sus conciertos.

Cuando la aguja pequeña comenzó a acercarse a media noche toda la sala se convirtió en un gran patrio de recreo. El grupo movilizó a todo el público regalándoles unos recuerdos de la infancia con la recreación del juego “El escondite inglés” en el que participaron todos los instrumentistas y todos los asistentes al espectáculo. Tras una foto que marcó el final del juego la sesión continuó, ahora sí recordando su pasado, entrelazando canciones viejas, nuevas y bailes con el público.

Es imposible contar con los dedos de una mano las veces en la que estos músicos interactuaron con todos los allí presentes, un tránsito de subidas y bajadas del escenario calificó con una nota alta a estos maestros del directo.

En el momento en el que todos pensábamos que la noche no podía dar más de sí surgió el momento más original de todo el concierto, sobre una base de bajo, batería y multitud de apuestas, Tuli (el polifacético) presentó el combate entre la sección de viento y la sección eléctrica: “A la derecha, con 20 kg de peso, en representación de la sección de viento la saxofonista Rebe, a la izquierda, con 85 kg de peso, liderando el sector eléctrico, Rubén”. Pero el combate no llegó a las manos, sino que Rebe y Rubén embarcaron en búsqueda del pañuelo que les convertiría en ganadores. Sobre una lancha inchable, protegidos debidamente con su casco y sus rodilleras, los dos músicos se enfrentaron en una carrera sobre las cabezas de todos los espectadores que, boquiabiertos les hicieron avanzar sosteniéndolos con sus manos. La saxofonista fue la más veloz y convirtió en ganadores al grupo de viento, manteniendo un empate entre las dos secciones, ya que el día anterior el sector eléctrico había sido el ganador.

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A pesar de tanto derroche de originalidad el concierto continuó hasta la llegada de una actuación especial, Alamedadosoulna se retiró del escenario para dar paso al tema en solitario del vocalista y guitarrista Rubén (Rubi Durango) Sentado en el water. Con esto y junto a una versión por parte de todo el grupo de la canción Mambo 13 de Muchachito Bombo Infierno se acercaba el tan temido final.

Como era de suponer, los madrileños no podrían despedirse de una forma común, y con un divertido juego de malabarismos hicieron la presentación de todos los componentes.

Se despidieron con el famoso tema Camaleón dejando en el escenario lo poco que quedaba por ofrecer de su generosa actuación.

Una gran noche que hizo de la Galileo un verdadero templo de la música.

Por Gemma Fanjul y María Fernandez

Festival Ellas Crean: Russian Red, gone, play on

marzo 7, 2009

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El pasado Jueves, me llama por la tarde en mi viaje diario desde vallecas el responsable de Onda Mayor. “Jaco, tengo una cosa para ti: una invitación para Russian Red!”. Al principio no me lo creía. Habían colgado el sold out hacía una semana y tenía muchas ganas de volverla a ver en directo y escuchar sus cositas nuevas.

La última vez había sido en un festival en Coruña, la acústica de aquel sitio había sido horrible, era un festival, la gente a mi alrededor iba a su bola, hablaba…. Me había dado pena por ella y por el resto que sí queríamos disfrutar de los encantos de Lourdes. Esta vez, otro tipo de festival con motivo del próximo 8 e marzo, día de la mujer trabajadora, en el Círculo de Bellas Artes, ella sola.

Para los que no sabéis nada de esta joven de 23 años, os doy unas pequeñas notas para que os hagáis una idea y para que comprobéis después, el porqué de su éxito. Empieza colgando sus temas grabadas de una forma más o menos caseras, en su myspace (/russianready). El nombre, del color de su pintalabios. Visitas y más visitas…fans y fans…amigos cibernéticos y BOOM! Se hace la protagonista del mundo indie español con su disco “I Love Your Glasses”. Nombre que coge en motivo de las lentes de su compañero Brian Hunt. Gafapastas para todos!!!

Pregunto, una vez allí, por las condiciones para los fotógrafos, “un par de canciones y sin flash”, un clásico. El caso es que me posiciono en segunda fila. Veo a varios fotógrafos hablando con el tipo de seguridad que no les deja pasar…después de mucho pelear lo consiguieron, pero el recital ya había empezado. Yo ya estaba en mi estado de shock, y con el dedo en el disparador de la cámara.

Salió acompañada de Charlie Bautista, como “hombre orquesta” (teclado, ukelele, batería y un gracioso xilófono) y de Manuel Cabezalí que una vez más le acompaña con su a la guitarra. Ellos hacen que las canciones de Lourdes lleguen  a otro nivel y que no puedan caer en el pozo de la clásica cantautora con voz espléndida. Nos deleitó con temas del disco como “No Past Land”, “Walls Are Tired”, “Gone, Play On”, “Nice Thick Feathers” y los grandes “Cigarretes” y “They don´t believe”. Que con poquitas cosas nuevas nos dejaron sin habla a todo el Salón.

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Entonces, entre aplausos, se armó de valor y tímidamente nos adelantó “esta es nueva”.Me concentro para intentar analizarla, escucharla, entenderla…pero no tardo en volver a encandilarme. Una canción algo más rápida, con notables voces masculinas, rasgueo, una melodía genial que recordaba a alguna canción acústica de los tardíos sesenta, una delicia. Pero, se va el sonido un segundo. Como profesionales, siguen, pero, menuda cara se le quedó a la pobre…justo en la nueva.

Lourdes anuncia el final del concierto y Charlie comienza a tocar, ella a cantar pero de repente se queda a capella. Le mira, lo miramos, se calla y empezamos a aplaudir. Bautista le da una calada tranquila a su cigarro. Hace un gesto para involucrar al público. Volvemos a las palmas. Disfruta del final del cilindro incandescente. Vuelve a poner la oreja. Silbo. Lo repite. Silbo más fuerte. Y otra vez más. Esta última se une más gente del fondo de la sala con otros silbidos y aplausos que se contagian terminando en lo que quería el músico: una gran ovación. Tiene lo que quiere y empieza otra vez con la fenomenal versión de “I´m sorry” de Brenda Lee.

Aplausos finales, vuelve para darnos una “Take me further” una historia de amor o desamor, que nos cuenta que si están lejos el no es nada, si están lejos ella no es nada….y lo canta, con mucho sentimiento que su dulce voz y sus pequeños dedos nos lo permiten dilucidar y disfrutar.

El viaje ha durado una hora, una pena, quiero más porque si ellas crean, yo creo.

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Por Jacobo Naya.