The Dubliners al fin en Madrid

Lo bueno se hace esperar, en este caso han sido cuarenta y siete años. Madrid ha podido, al fin, disfrutar de The Dubliners. Puntuales con su cita  en la Galileo el grupo irlandés llenó la sala de pletóricos fans que llevaban “demasiado tiempo esperando” según alguno de los presentes.

Resultó complicado para el grupo atender a todas las peticiones de las canciones ante un repertorio tan amplio, pero nadie quedó insatisfecho después de más de dos horas de concierto. Lo sorprendente fue su aguante físico, puesto que ya no son unos chavales, mantuvieron el tipo sin fallar en una sola nota sus frenéticos ritmos celtas. También es cierto que durante la actuación, las necesidades fisiológicas de algunos obligaron a retirarse al lavabo durante unos minutos.

Nadie quedó insatisfecho, pese a la mala organización de la sala para colocar al público. Y es que la diferencia entre entradas con derecho a asiento y entradas de pie, hace que las segundas dificulten el espectáculo al público sentado. Aparte de esta pequeña incomodidad para algunos, todos disfrutaron coreando las clásicas canciones de The Dubliners.

El portavoz del grupo, John Sheahan, chapurreó algunas frases en castellano que hicieron al público desternillarse con sus errores gramaticales y terrible acento español.

Con el público en el bolsillo, coreando las letras, quisieron recordar a uno de los miembros míticos de la formación, Luke Kelly, quién hizo que pasasen de llamarse “El grupo de Ronie Drew” a ser The Dubliners. Entre un público mayoritariamente nacional, destacó un grupo de irlandeses que no quisieron dejar escapar la oportunidad de homenajear a Kelly postumamente.

Barney McKenna, el único superviviente de los inicios de la banda, tuvo su momento de gloria cuando deleitó al respetable con su banjo. Pese a su edad, no dejó de mostrarse irónico con un público que sufrió para entender su marcado acento irlandés.

El momento más emotivo del concierto fue cuando recordaron al reciente fallecido fundador del grupo, Ronie Drew. Quién pasó a mejor vida el pasado agosto y a quién el grupo le ofreció un bello poema en su memoria.

Tras los momentos emotivos, el grupo no se quiso ir sin dar lo mejor de sí y lo hizo interpretando dos de los grandes temas del folk internacional como son Molly Malone y Whiskey in the Jar estaban aún en el tintero. The Dubliners se hizo de rogar, pero finalmente ofreció estas dos perlas en forma de notas para los presentes que corearon al unísono y con cierta exaltación de la amistad, “There’s whiskey in the jar”…

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