Archive for 24 febrero 2009

The Chain Gang: “Sam Cooke está hoy con nosotros!”

febrero 24, 2009

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El viernes treinta del pasado mes de Enero la sala El Sol nos volvió a abrir sus puertas y nos invitó a una verdadera fiesta. Sé que ha sido hace un tiempo, y desde aquí pido disculpas por la tardanza, pero los exámenes me han robado todo el tiempo desde entonces. Pero el estudio fue menos duro con una banda sonora de gospel-soul de los 60 de la mano del “arquitecto de las melodías”, Sam Cooke.

Lo primero, el grupo, “The Chain Gang”. Cogen el nombre de una canción del cantante, compositor y productor gospel (antes mencionado) Sam Cooke. Se compone de los miembros de The Right Ons  (Álvaro, voz; Rams, batería; Utah, bajo y Rafa a la guitarra) como base rítmica y musical que dan apoyo a los Diamond Dogs que se unen con saxo, trombón , teclado y voz. Los Bellrays pone su magnífica cantante (Lisa Kekaula) y su guitarra (Bob Vennum) para hacer de este cóctel un explosivo. Y es Glen Anthony Henry el que da la mecha para que podamos disfrutar todos de los fuegos artificiales.

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Había visto el cartel de celebración de la sala y ponían junto a The Chain Gang “Miembros de Right Ons”, entonces decidí mandarle un mensaje a Álvaro el cantante de los TRO para ver en que consistía y si iba a estar él. Su contestación fue  “…sí el 30 andaré por ahí para rendir homenaje al gran Sam, anímate, nos lo vamos a pasar bien.” ¿Sam? Bueno, promete, nos lo vamos a pasar bien, voy.

Me entero ese mismo día que Sam, es Sam Cooke (cantante gospel de los sesenta que revolucionó en solitario al hacer traspasar su canciones de todos los prejuicios entre negros y blancos de la época). Me vinieron a la mente dos canciones, “Twistin´all night” y “You Send Me“. Me parecieron un poco lentitas pero luego resultaron ser más rockeras de lo esperado.

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Llego pronto y entro en la sala todavía vacía. Escojo el que creí que era el mejor sitio para sacar la cámara (me di cuenta después que estaba demasiado en el medio, cosas de novatos). Pasados los diez minutos dos fotógrafos situados a  mi lado comentan entre ellos que ya no hay entradas y veo como en la mítica escalera de El Sol desciende una cascada de gente, sin mucha prisa pero con mucho agobio. Se nota ya el calor, el ambiente de la expectación. Mientras los encargados de cuidar a los artistas colocan toallas y aguas varias a mano. Entonces, empieza el recital, y menudo recital.

Pondré algunos títulos de canciones que tocaron y que realmente me llegaron, tuve en su día la lista, pero se me olvidó hacerle una instantánea. Para mi suerte y la de los curiosos o nostálgicos, os diré que la gran parte de set list de aquel día se recoge en el disco The Man And His Music – Sam Cooke. En él están títulos como “I’ll Come Running Back to You“, el romántico éxito “You Send Me“, la canción que da título a este conjunto de grandes músicos “Chain Gang“. La atrevida y en su día bien llevada al directo “Only Sixteen“. Coreamos en “Wonderful world” y en “Yeah Man“. Temas como “Another Saturday Night“. “Having a Party” o el archiconocido “Twistin’ the Night Away” hicieron bailar a un incansable público que pedía que no se acabara la noche.

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No se si habéis tenido la suerte de escuchar canciones de este disco. Si es así, cogedlas, hacedlas más rápidas y más roqueras y tendréis un poco de lo aconteció aquella noche. Si todavía no te ha picado la curiosidad y no as puesto nada en Google, te diré que fue una fiesta para bailar. Las grandes voces que había en el escenario apoyados por un grupo de músicos de lujo. Pasaron las canciones del “gran Sam”, de un gospel de misa afro americana (que no es decir poco), a un nivel más alto dándoles una pizca de rock&soul que proporcionaba la perfecta dosis de adrenalina para que tus pies se movieran solos desde el “One,Two,Three,Four..” que marcaba Rams, desde la batería para comenzar la siguiente canción.

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Fue toda una revolución cuando la maravillosa e imponente Lisa Kekaula (Bellrays) empezó a cantar “Shake“, menuda voz. Después de salir del impacto primerizo la gente cantaba, bailaba, la Sala El Sol al unísono me pedía que dejara la cámara a un lado y que me pusiera a bailar. Así hice. Ya tenía fotos. Ese espectáculo había que disfrutarlo plenamente.

Espero que después de esta parrafada, el video y las fotos, os hagáis una pequeña idea de lo que fue, en boca de algunos presentes de la sala, “el mejor concierto de este año”. Yo no me atrevería a decir tanto, pero si puedo afirmar que era la fiesta de cumpleaños que El Sol se merecía.

Por Jacobo Naya

Julia: el arte de interpretar sobre una historia vacía

febrero 24, 2009

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Ya en la sala, esperando a que empezase la película, estaba dando sorbos cortos a mi chocolate del Starbucks mientras viejos sin criterio se quejaban de la larga duración del film y se sentaban haciendo ruido una vez iniciada la proyección. Yo no paraba de repetir para mí mismo que la duración de la película no determina para nada su valor artístico o narrativo y que ésta podría gustarme. Estaba equivocado. Les doy toda la razón a aquellos señores impertinentes que no se fiaban del poder de captación de “Julia” para mantenerte en tensión durante casi dos horas y media.

La historia empieza bien, una Tilda Swinton espectacular. Julia, una mujer desastrosa, borracha y juerguista que no sabe qué es lo que quiere. Solo necesita beber y salir de fiesta para olvidar su amarga vida, lo que le lleva a ser despedida y embarcarse en una aventura de líos y enredos al más típico estilo del thriller hollywoodiense, pero sin la policía persiguiéndola y todo mucho más lento, mucho más cutre. Una vez finalizada la escueta presentación del personaje, la propuesta de una desconocida de secuestrar a su propio hijo desconcierta tanto a la propia Julia como al espectador. Aún así, vemos como Julia sigue siendo la misma: inestable, temblorosa e insegura pero muy potente y sobre todo creíble.

Julia huye con el niño hacia ningún sitio y es entonces cuando comienza la trillada relación secuestrador malhumorado, grosero y brusco que acaba encariñándose del niño secuestrado asustado y maleducado a ratos. Pero hasta llegar hasta ahí hay que soportar el grueso de la historia y tragarnos diálogos vacíos que no aportan nada. Llega un momento en el que el desarrollo de los acontecimientos carece totalmente de interés y sólo estás pensando en que aparezca una escena en la que Tilda Swinton se pueda lucir con ese gran personaje que está interpretando. Porque Julia es el alma de la película, e independientemente del objetivo que Zonca quiso alcanzar, la trama se queda en simple anécdota ante el arrollador personaje de Julia. Éste sólo pierde algo de credibilidad en algunos momentos puntuales donde el nerviosismo se convierte sin ningún sentido en coraje o la acertada medida de expresiones se excede pasando a sobreactuación.

Por lo demás, Tilda Swinton, ganadora de un Oscar por “Michael Clayton”, construye en Julia a una mujer fílmicamente verosímil con sus propios actos, y logra que el espectador ansíe más discusiones coléricas o situaciones que la coloquen en extremis para poder ver hasta donde puede llegar, qué niveles de histerismo y locura es capaz de conseguir. Y, sin duda, hay todo esto, pero en detrimento de la historia en su conjunto, ya que todo deja de seguir un patrón, y la verosimilitud de Julia contrasta con lo poco creíble que se hace la película, especialmente desde que llegan a un estereotipado México, donde ya todo deja de ser como era y se forja una nueva historia que lleva dentro la precedente. Pero este nuevo estadio, en vez de cerrar cabos sueltos y unir incógnitas, dispersa los elementos con que ya contábamos y crea una segunda trama divergente que provoca incluso un menor interés que la anterior.

Como valor creativo, de diseño y construcción de una mujer desesperada y fuera de sí en cada instante, Tilda Swinton merece el Oscar a la mejor actriz muy por encima de Kate Winslet o Meryl Streep. Lo curioso no es el hecho de que ni siquiera estuvo nominada, sino que no se ha llevado todavía ningún galardón, a la espera de los premios César franceses en los que está nominada a mejor actriz. Por lo demás, el mal sabor de boca que la película me pudo causar no llego a ser tanto pues las expectativas no eran muy altas; todo lo contrario que con Julia, porque el personaje me sorprendió para bien por todo lo que abarca y simboliza. Lástima que la historia no estuviese a su altura. Otra cosa, esperemos que los festivales y demás certámenes de cine hagan justicia con Tilda Swinton.

Por Álex Fernández

The Dubliners al fin en Madrid

febrero 20, 2009

Lo bueno se hace esperar, en este caso han sido cuarenta y siete años. Madrid ha podido, al fin, disfrutar de The Dubliners. Puntuales con su cita  en la Galileo el grupo irlandés llenó la sala de pletóricos fans que llevaban “demasiado tiempo esperando” según alguno de los presentes.

Resultó complicado para el grupo atender a todas las peticiones de las canciones ante un repertorio tan amplio, pero nadie quedó insatisfecho después de más de dos horas de concierto. Lo sorprendente fue su aguante físico, puesto que ya no son unos chavales, mantuvieron el tipo sin fallar en una sola nota sus frenéticos ritmos celtas. También es cierto que durante la actuación, las necesidades fisiológicas de algunos obligaron a retirarse al lavabo durante unos minutos.

Nadie quedó insatisfecho, pese a la mala organización de la sala para colocar al público. Y es que la diferencia entre entradas con derecho a asiento y entradas de pie, hace que las segundas dificulten el espectáculo al público sentado. Aparte de esta pequeña incomodidad para algunos, todos disfrutaron coreando las clásicas canciones de The Dubliners.

El portavoz del grupo, John Sheahan, chapurreó algunas frases en castellano que hicieron al público desternillarse con sus errores gramaticales y terrible acento español.

Con el público en el bolsillo, coreando las letras, quisieron recordar a uno de los miembros míticos de la formación, Luke Kelly, quién hizo que pasasen de llamarse “El grupo de Ronie Drew” a ser The Dubliners. Entre un público mayoritariamente nacional, destacó un grupo de irlandeses que no quisieron dejar escapar la oportunidad de homenajear a Kelly postumamente.

Barney McKenna, el único superviviente de los inicios de la banda, tuvo su momento de gloria cuando deleitó al respetable con su banjo. Pese a su edad, no dejó de mostrarse irónico con un público que sufrió para entender su marcado acento irlandés.

El momento más emotivo del concierto fue cuando recordaron al reciente fallecido fundador del grupo, Ronie Drew. Quién pasó a mejor vida el pasado agosto y a quién el grupo le ofreció un bello poema en su memoria.

Tras los momentos emotivos, el grupo no se quiso ir sin dar lo mejor de sí y lo hizo interpretando dos de los grandes temas del folk internacional como son Molly Malone y Whiskey in the Jar estaban aún en el tintero. The Dubliners se hizo de rogar, pero finalmente ofreció estas dos perlas en forma de notas para los presentes que corearon al unísono y con cierta exaltación de la amistad, “There’s whiskey in the jar”…

Más de música india

febrero 20, 2009

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Por si a alguien le ha picado el gusanillo de la música india el viernes 27 de Febrero hay un concierto de Ananta Vishnu en Aula 11. Se trata de una fusión de estilo sacro y folklórico creado con tabla, dolac, sitar, silruba, santur y percusión. Os animo a sumergiros en la intemporalidad de la música sagrada. http://www.aula11.com/

Música clásica india en Aula 11

febrero 18, 2009

El  31 de Enero disfrutamos de un concierto de música clásica india en “aula 11”,  Niraj Kumar nos deleitó con su tabla, Ido Segal con su Hansa Veena y Carlos Guerra al Bansuri.

Aula 11″ es uno de mis espacios favoritos del centro de Madrid. Es una asociación cultural situada en la plaza de Tirso de Molina, 8 y ofrecen todo tipo de actividades alternativas, complementarias, de formación y relacionadas con el crecimiento personal.
Yo, particularmente, trato de no perderme ninguna Jam Session, pero en “Aula 11” podemos encontrar todo tipo de encuentro musical, teatral, performance, etc. Si queréis obtener más información visitad la página www.cineaula11.wordpress.com.

Para mi la experiencia de escuchar a unos músicos como estos es inigualable, la detencion del tiempo, la elevación de la conciencia y del espíritu a altísimos niveles. Una atmosfera mágica irradia de sus instrumentos, el silencio casi no existe y cuando los hace toma una presencia de montaña. La melodía te conduce por un pasillo dorado que nunca termina.
Es como una cortina de humo en la que flotas escuchando, que parece poder soltarte en cualquier momento, pero desde el comienzo de un Raga hasta su fin no vuelves a la tierra. Un viaje con los ojos cerrados.
El Raga es una música improvisada que depende totalmente de la escucha de los músicos y e su sentir del presente, es una música para los dioses, algo efímero, sagrado.

Acerca del Raga

En la música clásica de la India, Pakistán y Bangladesh, los raga son esquemas melódicos de improvisación, basados en una colección dada de notas (generalmente de cinco a siete) y patrones rítmicos característicos.

Rāga (en sánscritorāga” (masc.) significa literalmente “color” o “modo, estado de ánimo”) y (en tamil rāgam en música carnática) se refieren a los modos melódicos empleados en la música clásica india. En la música de la India, se basa en una serie de cinco notas musicales o más, sobre las cuales se fundamenta una melodía. En la tradición musical india, los raga se interpretan según la hora del día y la estación del año. La música clásica india siempre se compone según un determinado raga..

Tres mil años a.c. el desarrollo de la música en India, ya constituía una importante práctica para llegar a distintos estados de conciencia de la mente, los cuales son atraídos por diferentes vibraciones de ” NADA” , el sonido inteligible. Esto significa que algunas composiciones de son específicas para diferentes horas del día o para invocar diversos estados de la conciencia y sentimientos. Nuestra mente reacciona de forma diferente en diversos horarios y a diversas ondas sonoras.

La música puede ser placentera, interesante e inspirarnos y evocar, una práctica espiritual interna. Así, la mente puede ser sintonizada en finas vibraciones y preparada para trascender hacia el ” NADA”.
De este modo, el ” NADA” es la música del Universo, que nace en el interior de nosotros mismos y nos introduce en un camino de evocación y sentimientos.

En esta página podréis encontrar Ragas: www.kksongs.org/raga/list/sivaranjani.html

Por Alejandro Conesa

Zahara: La niña traviesa vuelve a Búho Real

febrero 14, 2009
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Fotografía: Anabel Luna, Estilismo: Kling

Zahara, la niña traviesa con la mirada perdida, vuelve a inundar la sala el Búho Real de poesía y sentimiento a la espera de su último disco y el primero con una gran discográfica. Noche especial, sin duda, bajo el cielo de Madrid. Nada más subir al escenario, preparada para empezar el concierto, Zahara dibujó una sonrisa en su rostro que se mantuvo durante toda la noche; toda ella es energía y la libera a través de sus canciones de amor desesperado y fugaz. Con ese look a medias entre una Alicia asustada pero emocionada por el mundo mágico que se le presenta ante sus ojos y una Dorothy tímida pero con ganas de viajar siguiendo el camino de baldosas amarillas, se presentó y empezó a contar su experiencia en radio 3 y a cantar sus historias con un tono a veces desanfadado, otras íntimo, pero siempre con fuerza, con garra.

Esa tímida voz entre las canciones que hacía bromas con desparpajo sobre su guitarra incapaz de ser afinada o sus tacones rojos de 15cm para la ocasión, se convertía en torrente de palabras que evocaban emociones, que provocaban despertares profundos de sueños personales. Su voz era un susurro acrecentado de melancolía arrolladora que hablaba sobre la ilusión de un amor perfecto, las ganas de vivir, la nostalgia del ayer, los recuerdos del mañana o la importancia de lo cotidiano y lo banal. Sus gestos, su cara de concentración y su determinación a la hora de cantar un tema, hacía que te unieras con ella en una comunión espiritual cargada de un gran potencial empático y sobre todo de poesía y alegría, unido como no al poder irrevocable de su voz.

Hubo un poco de todo: risas y bromas, performances que no llegaron a producirse, confeti por los aires, dedicaciones por doquier-como acostumbra Zahara-, una inesperada intervención especial de Alberto y Álvaro, de Miss Cafeína, interpretando una de sus canciones: Píldoras, junto a Zahara; la canción más fea del mundo, olor a mandarinas y sus canciones más populares y pedidas por el público. Los que estábamos en ese pequeño local, recogido pero acogedor, a pesar de estar todos apretujados, nos daba igual porque disfrutábamos de sus letras y sus sonidos desgarradores que te transportan a otra realidad alejada de ésta.

Lo he intentado, pero resulta terriblemente difícil expresar con palabras las sensaciones que se desprenden de las canciones de Zahara y como éstas penetran dentro de tu cerebro y te inducen a un caos críptico donde todas las palabras se confunden para contarte que la vida es un laberinto y solo tú puedes salir de él. Pero este camino es tortuoso y nada fácil de atravesar, por lo que te recomiendo que dejes la mente en blanco y te desvanezcas en su poesía, ya que “esto acabó en el momento en que empezó”.

Solamente me queda decirte una cosa, Zahara: me moriré de ganas de decirte que te voy a echar de menos.

Zahara

Como muestra de su asombroso talento, aporto su myspace y la entrevista que le hicieron en Radio 3.

http://www.myspace.com/zaharapop

http://www.rtve.es/mediateca/audios/20090212/dulce-descubrimiento-zahara-como-oyes/405938.shtml

Por Álex Fernández

The Dubliners llega a Madrid

febrero 8, 2009
The Dubliners en concierto - Dena Flows/flickr

The Dubliners en concierto - Dena Flows/flickr

El legendario grupo irlandés de música folk lleva cuarenta y seis años en activo. Su formación ha variado algunos de sus integrantes a lo largo de este tiempo, pero han sabido mantener la esencia desde aquellos primeros acordes en el pub O’Donogue’s. También es cierto que no se llamaron siempre The Dubliners, sino que comenzaron siendo “Ronnie Drew”. Pero fue Luke Kelly, quién por aquel entonces leía Dubliners de James Joyce, les sugirió el cambio de nombre.

En sus inicios hicieron música que llegó a triunfar en las listas de éxitos británicas, para pasar luego a conseguir reconocimientos internacionales en diferentes festivales en los que participaron.

Puede que no hayan recibido el reconocimiento que se hayan merecido en su dilatada carrera, pero es cierto que sus integrantes han preferido decantarse por la buena música y seguir haciéndolo en su local de siempre, a ver perder su esencia a cualquier precio. Poca gente sabe que han sido el grupo de referencia para grandes bandas como U2, Chieftains o The Pogues.

Mañana tocarán en la sala Galileo, donde embriagarán con su estilo folkíe a todos los presentes. Es cierto que un lunes no es el mejor día para dejarse embriagar, pero han sido las fechas con las que contaba el grupo, pues en su gira han pasado por Córdoba y Granada.

Es difícil predecir que canciones de su largo repertorio tocarán en Galileo, pero seguro que ‘Whiskey In The Jar’ no faltará para los presentes.

Por Mateo G. Prieto

Desde Copenhague… “Colección de primeras impresiones”

febrero 8, 2009
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Fachada en Christiania - foto:ilumgo/flickr

Es Copenhague dentro de Europa, y entre las ciudades escandinavas en particular, ciudad de referencia cultural: hogar de viejos y nuevos pintores, escritores y músicos de proyección internacional.

Fe de esto dan sus mil rincones de música en directo, las múltiples salas de exposiciones, los frecuentes cafés con aires de siglo pasado frecuentados por escritores espontáneos, y como no, la gran atracción turística, junto con Tivoli -el parque de atracciones más viejo del mundo, la ciudadela hippy o experimento social de Christiania. Aquello que empezó como un asentamiento hippy en un terreno militar, ocupando barracones abandonados en mitad de la ciudad, y que pretendía ser centro artístico-cultural autosuficiente y que apostaba por la auto-regulación (permitiendo el uso de drogas “blandas” como la marihuana y rechazando el uso las “fuertes”), ha terminado por convertirse en un auténtico gueto del barrio de Christianshavn, mero reducto de aquello que una vez pretendió y tal vez logró durante un breve periodo de tiempo. Hoy en día su principal función es proveer de cantidades ingentes de toda versión de droga “blanda” a todo turista e hijo de vecino que quiera acercarse al mercadillo al aire libre -misteriosa aunque tácitamente permitido, cuyos puestos regentan diversos Bad Boys o bandas callejeras, tipos desafiantes, que queman cualquier zaborra en bidones en medio de la calle mientras vigilan cada movimiento y cada esquina por si a la policía le da por pasarse por sorpresa; entonces, al son de un par silbidos, desaparecen, como el Teatro Mágico, de escena, sin dejar rastro.

A todo este pequeño primer análisis de la ciudad ha de añadírsele un par de comentarios sobre su gente. Me ha parecido observar, por un lado, una gran fidelidad entre todo chaval adolescente a la(s) nueva(s) moda(s): pelo Sonic-style, vaqueros caídos (enseñando canzoncillo, of course) con tiro bajo y zapatillas converse con los calcetines por encima de los pantalones (¿?). Y como no, los gorritos; les encantan todo tipo de gorros, sombreros y boinas. Por suerte para mí, un carca recatado e inculto en entendederas de vestimentas, hay -como siempre, más varianza entre ellas. Y puede uno, de vez en cuando, deleitarse varias veces en su paseo en contra de este viento omnidireccional y omnipresente, con alguna Caperucita en bicicleta, como recién salida de la calle del canal con barcos y fachadas de colores, de casa del mismísimo Andersen; con capote escarlata unas, mantón turquesa otras, o sombrero púrpura y medias negras otras tantas, pasan a mi lado grácilmente, con sus cestas llenas de libros y demás atavíos, siempre con el blanco resuello saliendo de sus labios carmesí, siempre con su nariz y mejillas sonrojadas…

Y por si todavía hubiera algún pobre alma descarriada y perdida (como mi amigo y ex-colegial Alan Vargas que vive en Estocolmo y envidia Copenhague) a la que no hubiera convencido aún del potencial atractivo de esta encantadora ciudad, decir que es una de las principales capitales al frente del gay movement, con su zona de bares, organizándose una macro fiesta gay cada primer viernes de mes. Un poco de ilustración sobre la susodicha ciudad para terminar:

– Es una de las ciudades más ricas y también más caras del mundo.

– Es la segunda en cuanto nivel de bienestar, según la revista Monocle.

– Está completamente habilitada, por toda la ciudad, para andar en bici por carriles separados de la carretera.

– La gente coge poco el coche, no pitan si alguien no acelera al milisegundo posterior de haberse encendido la luz verde del semáforo y, además, respetan y frenan cuando éste está en ámbar (no aceleran, como en Madrid)!

Koldo Sáez de Bikuña, desde Copenhague (Dinamarca)